El pasado lunes 3 de diciembre se
realizó la inscripción de las listas que competirán por la directiva de la
Juventud Socialista de Chile para el próximo periodo. Dicha instancia ha
carecido de una discusión política que represente un mayor interés en las
definiciones políticas que se toman por estos tiempos, o de que exista la
percepción de que hay algo en disputa en la elección, pienso que principalmente
por la creciente irrelevancia que ha adquirido a través de los años la JS, por diversos
factores que la aquejan.
Esta tardía inscripción -ya que
el periodo por el que había sido elegido la actual directiva se encuentra
altamente vencido-, en lo más llamativo para las opiniones externas e internas
al PS, incluye como candidatos contendientes a la presidencia al Diputado Juan
Santana, y a la actual presidenta de la JS Nicole Cardoch.
Resultan llamativas estas candidaturas: ambas pertenecen al mismo sector interno del partido, la Nueva
Izquierda, sector que a través de distintos métodos ha logrado asegurarse la
principal influencia de la Juventud en los últimos años, lo que se viene a
reafirmar en esta elección, ante el sinsentido de que ambos competidores a la
presidencia pertenecen a este mismo sector. Y en el fondo y por lo mismo, ambas
candidaturas representan el discurso tradicional del orden del PS posterior a
la renovación, en cuanto a favorecer la alianza política de la Concertación, dando
especial énfasis al entendimiento con la Democracia Cristiana antes que con
otras fuerzas políticas.
Lo cierto es que más allá de esta
curiosidad, actualmente la institucionalidad de la JS se encuentra desacreditada,
en el sentido de que existen pocos motivos que hacen verla como una verdadera
institucionalidad política sujeta a reglas democráticas. Pienso que aquello
desalienta a muchos jóvenes que tienen una identidad de izquierda y pensamiento
socialista de participar en la JS, y el desarrollo de esta elección no parece
traer alternativas que puedan significar un cambio de este estilo de hacer
política.
En cuentas sobre lo que fue el actual
periodo, se inauguró de una forma no muy alentadora: en el consejo general
realizado al asumir la directiva, se votó de manera contraria a los estatutos,
que establece en su artículo 30 que la directiva estará compuesta por 4
vicepresidentes, aumentar artificialmente el número de estos miembros de la
directiva nacional, con el solo interés de que quedaran representados casi todos
los sectores internos. Dicho cambió orgánico solo procede ser realizado
válidamente por un Congreso. Por si fuera poco, fueron incluidas personas que
ni si quiera habían competido al cargo de vicepresidente.
El andar de la directiva no
ofreció algo distinto. Al año de haberse elegido, se produjo un “enroque” entre
la presidencia y la secretaría general, acuerdo secreto a la militancia que
participo de la elección, y pactado entre los líderes de los sectores,
renunciando el presidente electo en elección regular y asumiendo la actual
presidenta.
Al acercarse el periodo de
elecciones presidenciales del año 2017, la institucionalidad de la JS volvió a
mostrar sus falencias. Pese al voto institucional de la Juventud de optar por
primarias para elegir al candidato del partido, que luego sería llevado a la
primaria de la Nueva Mayoría, los miembros de la directiva que integran el
Comité Central del PS, y los representantes de la JS en el Comité Central, en
su gran mayoría desconocieron este llamado, votando libremente por elegir al
candidato en votación secreta a realizar en el Comité Central. El resultado de
esta operación ya es conocida por todos: un nuevo gobierno de derecha para el
país.
La actitud de defensa de las
candidaturas de la JS al parlamento fue nuevamente débil, al apenas sostenerse
las candidaturas de Santana y Karina Delfino (ambos de la Nueva Izquierda, por
lo que cuentan con apoyo “adulto” y de la institucionalidad más dura del PS),
operando nuevamente intereses propios antes que una visión institucional.
Correspondiente con aquello, el comportamiento de la directiva de la Juventud
durante la campaña presidencial fue el previsible, siendo apenas un apéndice de
la candidatura de Guillier, esperando el milagro para luego tomar las
posiciones más favorables dentro del Estado.
En términos simples, ninguna de
las listas puede ofrecer verdaderamente una alternativa a este tipo de
prácticas que han llevado a la JS a su irrelevancia. Una de las listas reedita
el pacto que mantiene actualmente el control de la directiva de la Juventud, no
es necesario extenderse en aquello. La otra lista no ofrece una alternativa a
esta situación, al haber su candidato a presidente muchas veces validado las
políticas que se llevan actualmente, y por supuesto por los cuestionamientos a varios
de sus integrantes que tienen alta participación electoral en San Ramón -con
los más que conocidos cuestionamientos-, y la sorpresiva inclusión de la
Izquierda Socialista, donde ya no parece existir un mayor interés en el
trasfondo de sus alianzas políticas, decidiendo pactar en esta elección sin
existir diferencias sustanciales con la situación de la elección anterior, y por
ende parece difuminar su posibilidad de ser una alternativa a la situación ya descrita,
ya que además de que su liderazgos internos no parecen actuar hoy en día de
forma muy distinta a la de cualquier otro sector del partido, este pacto es la
continuidad de una política de alianzas que los han llevado a ser parte de
pactos con otros sectores que han sido descolgados de la Nueva Izquierda, como
el ex diputado Osvaldo Andrade.
Así las cosas la situación que
nos muestra esta inscripción de candidaturas no constituye una novedad, sino
más bien una continuación de este devenir de la Juventud Socialista que la
mantiene relegada en una mayor irrelevancia política ante la opinión pública, con
poca participación en los espacios sociales, con una incapacidad de plantear
temas de interés para la ciudadanía, y una sumisión a las políticas
institucionales que se definen en el partido
A fin de cuentas, parece ser una
situación crítica la irrelevancia y dinámica política en la que se encuentra
sumida la Juventud Socialista, pero que sin duda tiene sin cuidado y bastante
cómodos a sus actuales dirigentes y aspirantes. En estos temas no hay
soluciones mágicas para las instituciones políticas, solo muestran lo necesario
de más democracia y espacios de participación internos para la JS. Esos
espacios de democracia claro que tienen que estar mucho más allá de un voto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario